El espacio de trabajo puede influir en cómo nos concentramos, colaboramos o afrontamos determinadas tareas. Pero una reforma de oficina bien diseñada no convierte automáticamente a un equipo en más productivo… La investigación apunta más bien a otra idea: acústica, iluminación, distribución, mobiliario y confort pueden crear mejores o peores condiciones para trabajar. Por eso, una reforma de oficina puede ser una oportunidad para revisar no solo cómo se ve el espacio, sino también cómo funciona y cómo lo sienten los empleados.

¿Puede el diseño de una oficina influir realmente en la productividad?
Cuando hablamos de productividad y diseño de oficinas, conviene evitar conclusiones demasiado fáciles. La productividad de los empleados en oficina depende de muchos factores: organización, herramientas, procesos, carga de trabajo, cultura de empresa… ¡Y también del entorno físico!
La investigación sobre espacios de trabajo analiza aspectos como la concentración, las interrupciones, la satisfacción con el entorno, el confort o el rendimiento en determinadas tareas. Y no todos los diseños funcionan igual para todos los trabajos.

De hecho, las revisiones sobre distintos modelos de oficina muestran que disponer de espacios adecuados para concentrarse y elegir un entorno acorde con la tarea puede ser especialmente relevante. También advierten de que determinadas configuraciones abiertas pueden generar problemas de privacidad, ruido o concentración cuando no están bien planteadas.
En otras palabras: quitar paredes no garantiza colaboración y ponerlas tampoco garantiza concentración. Un buen diseño de reforma de oficina, con un equilibrio entre espacios privados y sociales, es el quid de la cuestión.
Qué dicen los estudios sobre productividad y diseño de oficinas.
La evidencia disponible apunta en varias direcciones interesantes.
Los estudios sobre acústica en la oficina muestran que las conversaciones ajenas pueden interferir especialmente en tareas que requieren memoria, lectura o procesamiento de información. El problema no es únicamente el volumen: entender claramente conversaciones que no forman parte de nuestra tarea también puede distraernos.
La investigación sobre distribución de zonas de trabajo tampoco identifica una oficina universalmente perfecta. Las revisiones sobre espacios de trabajo flexibles señalan que su resultado depende mucho de que existan zonas que apoyen realmente actividades distintas, especialmente aquellas que requieren atención y concentración.
Y en cuestiones como zonas verdes, vegetación en oficina o contacto visual con la naturaleza, los resultados son más matizados: algunos estudios encuentran mejoras en determinadas medidas de bienestar o atención, mientras que otros no observan efectos claros sobre el rendimiento en situaciones reales de trabajo.

Tener en cuenta este matiz es importante: el diseño de oficinas puede ayudar, pero no existen trucos que hagan productiva una oficina por sí solos, sin tener nada más en cuenta.
Los factores del diseño de oficinas que más pueden influir en cómo trabajamos.
Acústica: menos “¿puedes bajar la voz?” y más concentración.
Conversaciones, llamadas, reuniones improvisadas y reverberación pueden convertirse en una fuente constante de interrupciones en la jornada de trabajo.
Los estudios sobre ruido en oficinas abiertas relacionan especialmente el habla irrelevante con mayores dificultades para realizar algunas tareas cognitivas y con una peor percepción del entorno acústico.
Una reforma de oficina permite actuar sobre este problema mediante distribución, materiales absorbentes, techos acústicos, mamparas o espacios específicos para llamadas y reuniones.

Iluminación: trabajar bien sin pelearse con la pantalla.
La iluminación en la oficina y, especialmente en los puestos de trabajo individuales, debe permitir trabajar cómodamente evitando zonas oscuras, reflejos y deslumbramientos.
También conviene valorar la entrada de luz natural y la posibilidad de adaptar la iluminación a las características del espacio y sus usuarios. La investigación sobre oficinas señala que las necesidades y preferencias lumínicas pueden variar, por lo que diseñar únicamente con soluciones uniformes no siempre responde bien al uso real.

Distribución: no todo tiene que pasar en el mismo sitio.
Una conversación de equipo, una videollamada y una tarea que exige concentración tienen necesidades diferentes. La distribución debe partir de cómo trabaja realmente la empresa, no de una tendencia de diseño.
Por eso, más que elegir entre oficina abierta o cerrada, puede resultar útil crear distintos tipos de espacios: puestos habituales, salas de reuniones, zonas tranquilas, puntos para llamadas o áreas donde colaborar sin molestar a quien está concentrado.

Ergonomía y mobiliario: comodidad para el trabajo real.
Una mesa demasiado pequeña, una silla poco adecuada o un puesto mal organizado pueden generar incomodidad durante el uso diario, haciendo que la productividad de los empleados baje.
La ergonomía consiste en procurar que mobiliario, postura, equipos y espacio disponible estén adaptados al trabajo que se realiza. Las revisiones sobre puestos ajustables indican además que determinadas soluciones pueden mejorar el confort y favorecer unas mejores condiciones de trabajo.

Naturaleza y confort: las plantas ayudan, pero no hacen milagros.
Vegetación, vistas exteriores, materiales agradables y un ambiente confortable pueden contribuir a que el espacio resulte más agradable.
Pero conviene evitar recetas rápidas. La investigación sobre plantas en oficinas apunta a posibles beneficios sobre el bienestar, la atención o la percepción del espacio. Pero una planta no va a arreglar una oficina con eco, mala iluminación y mesas mal distribuidas.
Una planta puede sumar, pero no hace milagros.

Qué revisar antes de reformar una oficina pensando en la productividad del equipo.
Antes de plantear una reforma de oficina, merece la pena observar cómo funciona actualmente el espacio y qué hay que tener en cuenta a la hora de diseñarlo:
- ¿Qué tareas realiza habitualmente cada equipo?
- ¿Dónde se producen más interrupciones?
- ¿Hay lugares adecuados para trabajar con concentración?
- ¿Las reuniones o llamadas interfieren con otros puestos?
- ¿Existen problemas de ruido o reverberación?
- ¿La iluminación resulta cómoda?
- ¿El mobiliario responde al uso diario?
- ¿Hay espacios que apenas se utilizan?
- ¿La tecnología está integrada donde realmente se necesita?
- ¿La distribución facilita el trabajo o el equipo ha aprendido simplemente a convivir con ella?

Conclusión: Diseñar para trabajar mejor.
Una reforma de oficina es una oportunidad para analizar mucho más que acabados y colores.
En Solida Equipamiento Integral abordamos la mejora del espacio de trabajo desde una visión global: diseñar y equipar oficinas que sean prácticas para quienes tienen que utilizarlas todos los días.
El objetivo es que, además de gustar, la oficina ayude a trabajar mejor.
En Solida Equipamiento Integral estamos deseando ayudarte a transformar tu espacio de trabajo: diseño, obra y equipamiento. Un proyecto de reforma llave en mano para tu oficina.
Fuente de las imágenes: ChatGPT.
